La narrativa de Cecilia Eudave es desestabilizadora y estimulante. Leerla es comprometer nuestro sentido de lo real y aceptar que lo insólito, lo extraño e inusual está ahí, entre los umbrales de las realidades pactadas. Estos diez cuentos son un abanico con intensas y recurrentes preocupaciones que despertarán en el lector la inquietud o el asombro. Los personajes nos acercan a las grandes verdades de nuestra condición humana. Los registros literarios que Eudave usa con maestría, como el humor negro, le sirven para escudriñar en los silencios de lo cotidiano y en el estruendo de lo mundano. Dejémonos llevar por sus atmósferas y entendamos la razón por la que un ojo sigue la vida de otra persona, o el motivo por el cual un individuo seca todo lo que toca.