La teoría de la evolución de Charles Darwin transformó nuestra visión de la historia de la vida en el planeta y, junto con ella, la manera en que nos vemos a nosotros mismos, a nuestros orígenes y a nuestro lugar en el mundo. El libro nos demuestra cómo procede la ciencia para demostrar que la evolución ha ocurrido y sigue ocurriendo; señala las pruebas irrefutables de este proceso que los biólogos encuentran tanto en los fósiles como en el mundo viviente. Darwin explica la evolución a través de un mecanismo que llamó selección natural. Se trata de una idea bastante sencilla que desarrolló con base en cuatro observaciones importantes acerca de las especies: el potencial de reproducción, los efectos del ambiente, la variación y la herencia.