En 1989, entre el polvo que dejaba el derrumbe del muro de Berlín, se
construyó un nuevo ordenamiento económico, social y cultural a nivel global. En medio de la expansión del neoliberalismo, aparecieron
también interesantes esfuerzos por construir una ciudadanía capaz
de sostener los sistemas democráticos que se instauraron con la esperanza de sustituir las viejas (y malas) prácticas de las dictaduras y los
regímenes autoritarios en América Latina
Como parte de estos cambios, se produjeron una serie de reformas curriculares en los sistemas educativos nacionales para fortalecer la construcción de la ciudadanía y la participación. Durante
los noventa y los primeros años del siglo XXI, se reformaron los currículos de educación primaria y secundaria de buena parte de los
países de Latinoamérica, muchos de ellos adaptaciones de modelos
creados en otros países.