La física, al igual que las ciencias naturales, puras o aplicadas, depende de la observación y de la experimentación. Mientras que la observación consiste en el examen cuidadoso y crítico de un fenómeno, donde el observador identifica, mide y analiza los diversos factores y circunstancias que in uyen en dicho fenómeno, la experimentación, en cambio, no es más que la observación de un fenómeno en condiciones cuidadosamente controladas (y por supuesto, previamente organizadas y planeadas) que permiten al experimentador la revelación de la forma en que éstas afectan al proceso. Para experimentar es necesario efectuar cuantificaciones, es decir, debemos medir. Sin la experimentación y la medición, la ciencia moderna jamás habría logrado los avances actuales; por esta razón los laboratorios son tan importantes para el desarrollo de la ciencia. Ahora bien, por medición significamos la manera en que procedemos para cuantificar nuestra experiencia buscando describir y/o explicar objetivamente el mundo que nos rodea; en el caso de las ciencias naturales, tal experiencia proviene no nada más de la intuición, sino de la interacción que tenemos con el medio ambiente.