"Tengo el honor de dedicar el presente estudio a los
jóvenes que, fieles a la doctrina del liberalismo, han preferido llevar la vida
del proscrito, o la del paria, a la tentadora realidad del poder y la riqueza
con que el gobierno absolutista que en los últimos quince años hemos soportado
en Colombia, ha recompensado el incondicionalismo de las almas y pagado el
servilismo de los hombres. Una parte del grupo de liberales jóvenes que debía reemplazar
en la política a la brillante generación de 1849 se pudrió verde. permítasenos
la expresión, y prefirió ser lacaya del señor Núñez —que daba empleos y
regalaba a manos llenas el oro de la República—. a llevar alta la bandera que
mantuvieron sin mancha Murillo y Salgan Pérez y Parra. Y si tan honda así fue
la corrupción alcanzada por aquella parte de la juventud liberal y por aquellos
que de rodillas incensaban al señor Núñez, no menos profunda, pero sí general,
fue la que en hora maldecida invadió en todas direcciones al partido
conservador. El liberalismo ha vuelto a tener la robusta creencia en los
principios que tuvo en épocas precursoras de poder y de gloria. y por lo mismo
es preciso hacer la propaganda de ellos." IGNACIO V. ESPINOSA Vicerrector y profesor del Externado. 1895.