Gabriel Escorcia Gravini

Poeta soledeño. Su vida está envuelta en la bruma del misterio, y mucho de lo que se sabe sobre él pertenece a la tradición oral. Se tiene certeza de que fue diagnosticado con lepra a los 15 años, por lo que debió abandonar la escuela y vivir encerrado en su casa para evitar ser enviado a un leprosario. Comenzó a escribir poemas que enviaba a su amigo el poeta y editor José Miguel Orozco, quien se encargaba de publicarlos. Alrededor de 1918 compuso La gran miseria humana, un largo poema de treinta décimas que le trajo la gloria póstuma y lo consagró como una suerte de poeta gótico tropical. El poema es un canto a la fragilidad de la vida y a la inevitable certeza de la muerte. Años después, en 1976, el acordeonero Lisandro Meza haría doblemente famosa a La gran miseria humana al grabarla parcialmente en un largo paseo de más de diez minutos. Gabriel Escorcia Gravini falleció a los 29 años. Sus restos mortales reposan en el Cementerio Central de Soledad, el cual lleva su nombre.
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