Hernán Rodas, un cura rural que
decidió, a inicios de los años setenta del siglo pasado, instalarse “allá donde
nadie quiere ir”, en el pequeño refugio de campesinos de la parroquia azuaya de
Pucará. Optó, como razón y pasión de su vida a lo largo de sesenta años, por
sumergirse en el movimiento rural y acompañar sucesivos rescates de tierras por
parte de las organizaciones campesinas de manos de terratenientes. Una teología
y una pastoral rebeldes, contenidas en la Teología de la Liberación en América
Latina. Teología que desacraliza y transforma la Iglesia porque, en palabras
suyas “si la Iglesia no es de los pobres, no es la Iglesia de Cristo”. A Hernán Rodas se le debe,
además, reconocimiento por una tarea extraordinaria: la diagramación y el
diseño de la Nueva Biblia Latinoamericana (1972). Un pensamiento y una
aventura profundamente humanas recogidas en estas páginas, en las que la
reflexión teológica y la acción política de Rodas participan de la historia de
la pastoral social en nuestro país.