Desde el
volumen seminal coordinado por Jean-Pierre Vernant, Divination et rationalité,
sabemos que las prácticas adivinatorias de las antiguas civilizaciones obedecen
a lógicas racionales que constituyen “un esbozo esencial del pensamiento
positivo y de la ciencia naciente”. La obra que ahora se publica reúne a
especialistas de Mesoamérica y de Siberia, así como de sociedades antiguas
—Grecia, Egipto, Japón—, para estudiar las prácticas adivinatorias,
consideradas bajo el ángulo de las técnicas de acción sobre el mundo. Se trata
de analizar las lógicas que rigen las operaciones adivinatorias y entender
hasta qué punto participan de un modo de interacción entre, por una parte, los
humanos y, por la otra, los espíritus y/o los dioses. Lo anterior nos
proporciona un marco para estudiar los objetos adivinatorios —en ocasiones
asociados metonímicamente a la persona—, los espacios adivinatorios —a menudo
asimilados con microcosmos—, así como los mitos que fundamentan sus usos. El
análisis de los procedimientos adivinatorios que permiten controlar o modificar
un destino determinado o revelado por entidades sobrenaturales, y por lo mismo
evitar la sumisión pasiva ante estas entidades —lo que podría parecer a primera
vista el corolario obligado de la adivinación—, constituye uno de los aspectos
más novedosos de los trabajos reunidos en este volumen.