La Contabilidad es el lenguaje universal de la Economía y la información que genera sirve de base para tomar decisiones de ineludible impacto social, lo mismo para las empresas del sector privado que para la administración gubernamental; en consecuencia, constituye un medio de comunicación, es decir, propio del interés común, susceptible de ser utilizado por todos. Si el uso del idioma contable nos beneficia o afecta a todos, es conveniente para todos que sea regulado por una serie ordenada de disposiciones, tal y como sucede con las academias de la lengua —para establecer una analogía ciertamente cercana—.